Tregua Civil (Micro Guión)

1. INT. Casa vieja -DÍA

Se ve un hombre tocando sereno una guitarra, sentado en una silla, y detrás una pared de piedra gris.

HOMBRE

Curioso, esto de los bandos en la guerra civil española.

Curioso Franco, Sanjurjo, y Emilio Mola.

¿Qué me dicen ustedes del alzamiento de las armas?

¿Qué me dicen ustedes de la sublevación de los que en sus prácticas diarias está el desperdigar balas?

Curioso, entonces, que esta gente fuere la creadora de este golpe de estado en España.

Curioso también, es contra quien se han enfrentado.

José Giral; químico farmacéutico.

Manuel Azaña; escritor y periodista.

Juan Negrín; político y médico fisiólogo.

El belicismo no imperaba en sus quehaceres diarios como en los nombrados al principio de mis palabras,

esos hombres hechos a las armas,

militarizados para su propia causa.

Poder lo que querían,

y escalaron a él con matanzas.

Grandioso empoderamiento iniciado en la batalla de Melilla,

donde la Guerra Civil Española daría su pistoletazo de salida.

Cicatrices en forma de trincheras y fortines,

rastro herrumbroso de cartuchos,

balas y metralla a flor de tierra.

Prisioneros campesinos, milicianos,

todo hijo de vecino fusilado.

Huidas masivas a Francia de los que más perdieron en la guerra.

Miradas de horror hacia el cielo de Guernika.

Campos de concentración inhumanas.

Y una incontable lista de almas perdidas.

¿A caso no vale nada la vida humana?

¿Somos insignificantes para los grandes generales?

¿Por qué obedecemos ciegamente? cuando no está en nuestra causa como seres humanos con raciocinio, con corazón.

Nosotros somos solidarios y compasivos de cuna,

pero las altas esferas nos oprimen con su locura,

y nos obligan con su oratoria impura.

El 95% de los soldados procedían de la recluta forzosa:

la gran mayoría de los españoles fueron arrastrados a la guerra.

Españoles obligados a ser enemigos encarnizados decidieron dejar de serlo,

al menos por una hora,

ante la cólera de sus mandos,

en la batalla de Guadarrama,

también llamada Frente del Agua.

El 1 de junio de 1937,

la explanada era tierra de nadie entre la Colonia del Manzanares,

guarnecida por los defensores republicanos de Madrid,

y la tapia de la Casa de Campo,

detrás de la cual se parapetaban los sitiadores franquistas.

Cuatrocientos combatientes abandonaron sus respectivas posiciones para abrazarse, besarse y olvidarse de la guerra en la que estaban obligados a matarse.

Cuatrocientos combatientes de uno y otro bando,

incluidos oficiales,

que se encontraron en un campo de fútbol para conversar, beber, y fumar juntos;

ante la mirada atónita de sus mandamases.

Decenas de soldados salían de sus respectivas trincheras,

aprovisionados de periódicos, tabaco y botellas de licor.

Para dirigirse al encuentro de sus enemigos sin la más mínima intención de combatir,

mas bien todo lo contrario.

Este episodio se repitió en muchos frentes de la Guerra Civil,

hecho que permite demostrar la verdadera nobleza del español.

La iniciativa había partido de tres dinamiteros:

los cabos Ángel Carrillo Ramírez, Eustaquio Giménez Palomares,

y el soldado Fernando Cordero Marín;

que la noche anterior,

a voces entre unas y otras trincheras,

habían propuesto un intercambio de prensa a los franquistas.

El primero en saltar fue un dinamitero que sacando un pañuelo blanco hizo señales al adversario,

el cual le contestó de igual forma,

saliendo ambos al centro del campo de fútbol,

clavando en un círculo hecho en el suelo el cuchillo del primero,

y el machete del segundo.

«Hoy en este frente somos todos hermanos»,

comentó el primero,

«beberemos cognac con los camaradas que tan buenos son»,

respondió el segundo.

«Pena que siendo todos españoles,

nos estemos matando unos a otros»

Terminaron.

La enemistad no puede ser vencida con la aversión,

sino con la benevolencia.

El bien sumo del ser humano es la armonía y la libertad,

las cuales se alcanzan si uno sigue con espontaneidad la propia naturaleza.

Estos episodios de sosiego, aliento, y amistad, eran el deseo profundo de mis camaradas muertos por las balas tiradas por las órdenes de adalides sentados en su poltrona.

A fin de cuentas…en un tablero de ajedrez los peones,

siempre seremos peones…

¿O no?

Con entrega, sabiduría, bondad, y altruismo…

se llega mucho más lejos.

Un peón…también puede convertirse en Dama.

El hombre deja la guitarra a un lado,

en el suelo, se levanta, empieza a andar hacia el frente.

Se cruza con un hombre que le apunta con un arma mientras a ese hombre se le ve llorando.

2. INT. Salida de la casa vieja -DÍA

El hombre sigue caminando y recoge un balón de fútbol del suelo, y haciendo gestos a otros compañeros para que lo mirasen, les pasa el balón.

El hombre, mira atrás, por donde vino.

3. INT. Casa vieja -DÍA

Se da media vuelta y entra de nuevo en la caseta donde lo estaban apuntando con el arma.

Ahora el que lo apuntaba estaba de rodillas, llorando, con el arma tirada en el suelo.

El hombre que recitó las palabras, sonriente cogió al otro para levantarlo del suelo e invitarle a jugar el partido con ellos.

El atacante miró desconcertado, con lágrimas en la cara, para sonreír de igual manera.

4. EXT. Campo de fútbol -DÍA

Ambos, juntos, se adentraron en el partido de fútbol.

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